Usos

Hogar

El gas licuado -propano y butano – es una fuente energética ideal para el uso doméstico, no sólo por su potencia calorífica, sino también por su bajo coste y versatilidad.

El propano y el butano sirven como fuente de energía para calentadores, calefacción, encimeras, vitrocerámicas, neveras, lavadoras, secadoras bi-térmicas, chimeneas, cortacéspedes, etc. También es la mejor energía para alimentar grandes equipos de producción de agua caliente, climatización y calefacción en urbanizaciones y complejos de apartamentos.

Comercio

El propano y el butano se utilizan tanto en la restauración como en hostelería, como fuente de energía para alimentar las cocinas, planchas o neveras de los restaurantes, bares, cafeterías, hoteles, etc. y puede alimentar los equipos de producción de agua caliente centralizada (por ejemplo, en balnearios).

Industria

El gas licuado es una energía limpia, económica y flexible que llega a cualquier parte de la geografía. Además, al distribuirse en distintos formatos (envases, depósitos o canalización), en el ámbito industrial el GLP se puede utilizar en:

  • Manufacturas de vidrio, cerámica, ladrillos y bloques.
  • Producción de perfiles de aluminio.
  • Acabados de superficies.
  • Soldadura, fundición y proceso de metales.
  • Plantas desalinizadoras de agua.
  • Secado, fijado y remoción de pintura.
  • Alimentación (fabricas de pan y bollería).

Ocio

Gracias a su versatilidad, su bajo coste y a que es una fuente de energía limpia y segura, el GLP ha ganado un importante espacio como fuente energética de nuevos productos y aplicaciones destinados al ocio. Prueba de ello son las barbacoas, las estufas de terrazas y los hornillos y cocinas para camping o caravanas.

Además, por sus bajas emisiones de CO2 y de partículas contaminantes, el GLP es considerado un combustible ideal para la propulsión de globos aerostáticos y de embarcaciones de ocio.

Agricultura

En la agricultura y en la ganadería se utiliza el gas licuado en todos aquellos procesos donde se precisa generar calor de forma controlada. Las aplicaciones más comunes en este sector se dan en horticultura (invernaderos), en granjas avícolas, porcinas o cunícolas, dedicadas a la crianza de pollos, cerdos y conejos, así como para la quema de rastrojos y preparación del terreno para el cultivo.